
Don Cáceres, primera cosecha de la futura denominación de origen “San Cristóbal”.
Hace 10 años Margarita y su familia (esposo, hija y suegra) atesoraron la idea de tener una bodega de vinos en San Cristóbal. Reconociendo que su sueño era ambicioso, retador y disruptivo en este mercado, pero a la vez motivador, descubrieron que, “En familia es mejor”, y así lo reflejaron en su slogan.
Su resiliencia y fortaleza le han permitido adaptarse y gestionar los cambios, obstáculos y críticas, de manera positiva, innovando con una variedad de vinos artesanales de distintas frutas, elaborados de forma 100 % natural, sin preservantes, colorantes o sabor artificial añadidos. De hecho, el grado de alcohol es el que produce naturalmente la fermentación de la fruta.
Nos cuenta que inició preparando vino y ponche ocasionalmente (Día de la Madre, Navidad, Año Nuevo, etc.), pero muchos solicitaban que hiciera para otras fechas y se mostraban interesados en comprar. Hubo críticas que ellos convirtieron en oportunidades de mejora, tales como: diseñar una mejor etiqueta y logo, importar una botella apropiada y sustituir la tapa de rosca por corchos y finalmente definir una marca que en consenso familiar fue Don Cáceres, “De ahí hemos venido creciendo” afirma Margarita.
El primer vino creado por la familia Cáceres-Araujo fue de fresa, luego sumaron chinola, manzana, tamarindo, tayota, arándanos, mango y el más reciente de pitajaya.
“Para dar a conocer la marca participamos en ferias artesanales y comerciales. La última y en la que tuvimos gran impacto fue la Feria del Mango de Baní. Se nos acercaron muchas personalidades a degustar y comprar el vino, varios medios locales y Youtubers como Andariego, quienes hablaron mucho del producto”.
Margarita ha realizado cursos de enología. Además, visitó viñedos en Carolina del Norte, Carolina del Sur y Maryland, EE. UU, aprendiendo y educándose para seguir perfeccionando sus vinos con estándares internacionales y adquirir la maquinaria necesaria.
Ella y su familia, al hablar dejan notar todos sus conocimientos enológicos adquiridos y cuentan que: “Nuestras metas para el 2024 son organizarnos para producir el año entero, y así lograr colocar el vino en supermercados del país. En un primer ciclo suplir San Cristóbal y Santo Domingo, donde ya tenemos algunos clientes fijos y de esa manera, por etapas abarcar otras localidades. También visualizamos exportar. En algunos viñedos de países que visitamos, les llevamos muestras recibiendo opiniones positivas y ofertas de mercado”.