
Nicauri García Santos: Dulce oportunidad de progreso familiar
En Bonao, donde la tradición y el esfuerzo se entrelazan, Nicauri García Santos ha construido algo más que una microempresa: ha tejido una red de oportunidades, dulzura y progreso. Cuando Nicauri decidió sumarse al pequeño negocio de caramelos que su esposo había iniciado, no lo hizo como ayudante, sino como visionaria. Con apenas 24 años, ha logrado convertir ese emprendimiento artesanal en una microempresa familiar con impacto económico, social y comunitario: Glucomark.
Su entrada al proyecto marcó un antes y un después. Con una actitud abierta al cambio y una capacidad admirable para adaptarse, reorganizó la producción, mejoró la calidad de los productos y lideró la expansión comercial. Hoy, Glucomark no solo vende piloncitos y galletitas en su comunidad, sino que abastece a empresas revendedoras en Bonao, Santiago y Santo Domingo, contribuyendo así, de manera indirecta, con la creación de empleos. Además, realiza ventas en centros educativos durante el año escolar.
Cuando llegan pedidos grandes, contrata personal adicional llegando en ocasiones a tener hasta 11 empleados, demostrando su habilidad para escalar operaciones sin perder el control ni la esencia artesanal de la fábrica.
Su liderazgo ha sido clave para mantener la estabilidad financiera, generar empleo y mejorar la calidad de vida de su familia. Gracias a Glucomark han adquirido vivienda, transporte y seguridad económica. Además, han implementado prácticas sostenibles, como la reutilización de materiales y el uso eficiente de energía. Ella y su esposo participan activamente en juntas de vecinos y causas caritativas.
Esta familia se ha convertido en referente de superación para los habitantes de su comunidad. “Nuestro próximo paso es construir una nave de producción que permitirá separar el área de trabajo del entorno familiar, aumentar la capacidad operativa y formalizar la empresa. Así podremos incrementar el número de compradores y ofrecer más oportunidades de empleo a mujeres de la comunidad, que son a quienes les damos prioridad, para que puedan aportar en sus hogares”, expresa.
Glucomark no es solo una fábrica de dulces, es el resultado del enfoque de una pareja que decidió emprender, adaptarse y aprender. Nicauri y su esposo representan el modelo de empresa familiar que inspira: perseverancia, unidad, división del trabajo y actitud positiva, ha convertido un negocio casero en una fuente de desarrollo económico y social. Su historia es testimonio de cómo el emprendimiento en familia puede transformar comunidades, abrir caminos y sembrar esperanza.