
José Manuel de Jesús Torres: Ser productivo frente a la adversidad.
José Manuel de Jesús Torres, de 37 años, ha construido mucho más que un negocio: ha levantado un símbolo de superación y dignidad. Su vida cambió drásticamente en el año 2006, cuando una bala perdida lo dejó en condición de paraplejia. Tras años de rehabilitación física y emocional, decidió que su historia no terminaría en la dependencia, sino en el emprendimiento. Fue así como, con determinación y creatividad, decidió iniciar un pequeño colmado desde la ventana de su casa, abastecido con pocos productos básicos.
El acceso al microcrédito impulsó su negocio. Con los recursos recibidos, José logró ampliar su vivienda y establecer formalmente el “Colmado de Jesús”, ubicado en Hostos, provincia Duarte. Actualmente está construyendo un nuevo local que le permitirá ofrecer un servicio más amplio y organizado, demostrando que la innovación en el comercio minorista también se expresa en la capacidad de reinventarse y crecer, aun en condiciones adversas.
“He aprendido a adaptarme y a mantener siempre una actitud positiva. Cada día es una oportunidad para demostrar que las limitaciones físicas no definen nuestras capacidades ni nuestro valor como emprendedores.” Expresa con satisfacción y orgullo.
En República Dominicana, se estima que existen más de 65,000 colmados activos, generando alrededor de 195,000 empleos directos y hasta cuatro veces más empleos indirectos, según datos de FENACERD. Constituyen una red de distribución vital, especialmente en zonas rurales y barrios urbanos, abasteciendo a más del 70% de la población con productos básicos.
En este contexto, el emprendimiento de José Manuel se convierte en un ejemplo claro de cómo el microcrédito puede potenciar este sector, permitiendo que negocios como el Colmado de Jesús no solo sobrevivan, sino que crezcan, y generen abastecimiento adecuado en sus comunidades.
En el caso de José Manuel, el colmado no solo le garantiza ingresos suficientes para cubrir sus necesidades y ahorrar, sino que le ha devuelto la independencia, la confianza y la oportunidad de aportar valor a su comunidad. Ha sabido implementar prácticas de venta como el crédito semanal a sus clientes, adaptándose a la realidad de su entorno y necesidades de su pueblo.
Su historia representa la esencia de la categoría Producción, Comercio o Servicio Innovador: un emprendedor que, con creatividad, constancia y el respaldo del microcrédito, transforma la adversidad en oportunidad y contribuye activamente al desarrollo económico y social de su entorno.