
Raysa Zapata: Reflejo de la dominicanidad a través de la confección de vestidos típicos y mucho más.
“Yo sabía coser lo básico, pero nunca imaginé que esa máquina guardada en casa sería mi salvavidas”, cuenta Raysa Zapata, emprendedora dominicana que convirtió una crisis en una oportunidad de vida.
Graduada en contabilidad, inició su carrera en zonas francas textiles, donde aprendió sobre confección, disciplina productiva y trabajo en equipo. Pero la pandemia la dejó sin empleo, con dos hijos en edad escolar y una economía familiar en riesgo. En lugar de rendirse, decidió reinventarse. “Intenté conseguir empleo como contable, pero no tuve suerte. Se me ocurrió poner mi negocio para no tener que depender de otras empresas y con dos mil pesos propios arranqué y luego vino la bendición del microcrédito para crecer” expresa Raysa.
Con creatividad y determinación, desde su hogar comenzó a coser accesorios para el cabello como turbantes, vendas, etc. “Al principio era solo para resolver, pero la gente empezó a pedirme más cosas”, recuerda. Así nació “De Ámbar Creaciones”, una microempresa que hoy diseña disfraces infantiles, en su mayoría trajes típicos dominicanos que son usados por escuelas y colegios para fiestas patrias o días alusivos a la dominicanidad. También elabora vestidos personalizados. Hoy, su negocio es reconocido por la calidad artesanal, la atención personalizada y la capacidad de convertir ideas en piezas únicas que celebran momentos especiales.
Raysa no se conformó con lo aprendido en la práctica. Se inscribió en estudios de diseño de moda, fortaleciendo sus habilidades técnicas y creativas. Su esposo se sumó al proyecto, apoyando en la captación de clientes, logística y ventas. En temporadas escolares venden directamente en centros educativos y han realizado trajes de danzas y obras teatrales para actividades eclesiásticas.
Cuando llegan pedidos grandes, Raysa contrata personal adicional, demostrando su capacidad de adaptación, liderazgo y aportando al empleo nacional. “Me gusta que cada pieza tenga alma, que quien la use sienta que fue hecha pensando en ella”, dice con orgullo.
Raysa es más que una costurera: es una creadora de sueños, una mujer que inspira a otras con su ejemplo de superación, resiliencia y visión. Su microempresa no solo genera ingresos, sino también autoestima, empoderamiento e identidad dominicana. En cada puntada, Raysa confecciona su futuro y el de su familia.