La innovación en su empresa de piscicultura le ha permitido crear nuevas fórmulas de engorde para el sector.
República Dominicana importa más del 90 por ciento del pez tilapia que consume. El gobierno ha visto la necesidad de apoyar la producción y exportación de esta fuente de proteína, y esa es la oportunidad que Faustina Paredes y su esposo tomaron para incursionar en esta industria en crecimiento e impulsar su pequeña empresa familiar sostenible.
Buscando cómo diversificar sus ingresos y escuchando algunos amigos sobre la producción de alevines, decidieron invertir, amparados en el microcrédito, en un estanque y unas pocas tilapias. Ubicados en el sector de Haras Nacionales, zona suburbana de Santo Domingo, cuentan con dos estanques produciendo 1,500 peces por ciclos en cada uno. Contando con suficiente terreno para expansión dicen capitalizarán sus ganancias para construir un tercer estanque.
Para garantizar un pescado de calidad, explica que los alevines, tienen que tener una serie de cuidados, hay que saber cuándo y cómo echarle la comida, ha implementado un sistema de oxigenación porque esta parte también es importante para su crecimiento.
“Estamos conscientes que este tipo de negocio exige capacitarse, por lo que hemos buscado mucha información y hemos participado de varias capacitaciones que han ofrecido algunas asociaciones a las que nos hemos afiliado, como el caso de Codopesca, realmente el aprendizaje ha sido nuestro motor”.
La fase de engorde es una de las etapas más importantes en la crianza de peces, desde el punto de vista económico, ya que es durante este período cuando los peces comienzan a recibir dietas especiales para alcanzar el peso comercial.
Comentan que en la práctica han combinado conocimientos y experiencia logrando así reducir los costos de sus operaciones. Destacan que han creado una mezcla de diversos componentes que usan como alimentos para aumentar el tamaño y el peso de los peces. Con esa estrategia pueden reducir el tiempo de crianza y establecer precios competitivos. Evalúan patentizar la fórmula.
“Las tilapias las vendemos a colmados y comedores y también desde un negocio de comida que tenemos, en nuestros planes queremos contratar más personas, posiblemente vendedores que lleven las tilapias a otras comunidades.
La mayor satisfacción es que hemos encontrado estabilidad económica al criar y comercializar pescado, aportando al desarrollo de nuestra comunidad”.
Faustina y Domingo tienen 3 hijos graduados de la secundaria e inclusive hay una que ya es psicóloga.