
Geury Durán Ramírez: La tayota si tiene sabor…a éxito.
En un país donde muchos jóvenes migran del campo a la ciudad buscando oportunidades, Geury Durán Ramírez decidió hacer lo inverso: quedarse en la tierra, sembrarla, cuidarla y convertirla en su proyecto de vida. No heredó finca ni fortuna. Lo que sí heredó fue la convicción de que el campo dominicano puede ser rentable, digno y moderno si se trabaja con disciplina, visión y respeto por la tierra.
Geury ha convertido su finca arrendada de 80 tareas,(5 hectáreas aproximadamente), en Jarabacoa, en un motor de desarrollo agropecuario, demostrando que en la agricultura aún hay futuro cuando los jóvenes siembran. Con apenas 32 años y una formación básica ha logrado levantar una microempresa agrícola sostenible, rentable y con impacto social, económico y ambiental.
Cultiva tayotas, auyama, pepino, chinola y aguacate, con prácticas sostenibles que priorizan la salud del suelo y la calidad del producto. Geury ha establecido una dinámica comercial innovadora: abastece supermercados locales y el mercado de Santo Domingo, y participa activamente en el mercado binacional de Dajabón, donde vende a comerciantes haitianos que revenden sus productos en Juana Méndez. Este canal no solo fortalece la economía fronteriza, sino que convierte su finca en un puente de cooperación entre pueblos.
En el 2024, sus ventas superaron los US$24,000, y su finca emplea a tres personas de forma fija, pero en épocas de corte puede subcontratar mano de obra de hasta diez personas, y ha podido sustentarse en el microcrédito al que accedió hace ya 8 años.
Con los beneficios de su trabajo, ha logrado construir dos casas, adquirir vehículos para transporte agrícola, y obtener una visa familiar que representa nuevas oportunidades para él, su esposa y sus hijas.
La clave de su éxito no está en grandes tecnologías ni en subsidios, sino en algo más escaso: seriedad, constancia y capacidad de adaptación. Cuando sus compradores demandan mayor cantidad de mercancía y este no la ha producido, apoya a los agricultores de la comunidad comprándoles la tayota, fortaleciendo así cadenas de valor agroempresariales.
Como joven preocupado por los temas ambientales planea implementar sistemas de riego más eficientes y prácticas agroecológicas que reduzcan el impacto ambiental.
Geury no solo cultiva alimentos. Cultiva confianza, estabilidad y futuro. Su historia demuestra que el campo brinda posibilidades de desarrollo. Cuando un joven decide sembrar con propósito, cosecha progreso para él, su familia y su país.