
Colóquense sus gorras, pues al ver esta historia también serán fanáticos del negocio de Iris.
Cuando Iris conoció a su esposo, él ya había iniciado el negocio de imprenta, pero apenas contaba con los recursos necesarios. Al casarse, decidió involucrarse completamente en el proyecto, buscando un microcrédito que les permitiera adquirir maquinaria y ampliar su capacidad de producción. El camino no fue fácil. En los primeros años, enfrentaron dificultades económicas significativas. «Hubo momentos en los que no teníamos ni para pagar a nuestros pocos empleados», recuerda Iris.
La industria creativa y cultural en República Dominicana ha mostrado un crecimiento notable. Según el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), la actividad manufacturera de edición, grabación e impresión generó 8,155 empleos hasta 2022. La pareja perseveró. «Tomamos más préstamos, pero siempre con la esperanza de que las cosas mejorarían».
La llegada de la época política marcó un punto de inflexión. Las campañas electorales traen consigo una demanda creciente de productos como gorras y banderines. «Ahí fue donde realmente resurgimos».
Con el tiempo, la pareja decidió mudarse a una casa que les permitiera operar su negocio desde el hogar. Sin embargo, la necesidad de más espacio los llevó a comprar un solar y comenzar la construcción de un nuevo local. «Fue un desafío, pero cada paso valió la pena», afirma. Utilizaron otro préstamo para financiar la construcción, y ahora su nuevo espacio no solo alberga el taller, sino que también incluye una vivienda que alquilan, generando ingresos adicionales.
Su negocio se especializa en la personalización de camisetas, gorras y chaquetas, así como en la creación de decoraciones para eventos. «Hemos ampliado nuestra oferta y ahora tenemos una variedad de productos atractiva».
El éxito financiero que han alcanzado les ha permitido invertir en bienes raíces, construir varios apartamentos y adquirir un vehículo propio. Además, han asegurado la educación y manutención de sus hijos. «No solo hemos logrado estabilizar nuestra situación económica, sino que también hemos soñado en grande».
Hoy en día el negocio emplea a sus dos hijos, además de ser coadministrado por su esposo. En un país donde la industria creativa sigue en expansión, esta familia es un ejemplo palpable de que, con valentía y trabajo duro, se pueden superar los obstáculos y alcanzar el éxito. Su legado no solo radica en el crecimiento de su empresa, sino en la inspiración que brindan a otros núcleos familiares que luchan por sus sueños.