De querer abandonar el campo a ser punto de consulta en cacao orgánico.
“Yo amo la agricultura, algo que aprendí de mi padre”. Así nos cuenta Native Paredes, agricultor dominicano, criado en una familia que ha sembrado desde antes que naciera y quien ha sacado provecho a la fertilidad de su tierra natal.
“En mi juventud fui a vivir a Santo Domingo, pero luego decidí regresar para continuar con la agricultura junto a mi papá. En esa ocasión, más maduro, compré kilitos de cacao para ampliar producción.
Después conocí un señor que tenía una finca, sus empleados lo engañaban por no poder atenderla. Puso su confianza en mí y me solicitó que la atendiera. Me puse a trabajar, hasta que la formé, porque eso era un monte y luego me la arrendó desde hace casi 20 años”.
Native siguió arrendando varias tareas de tierra hasta llegar a las 150 que cultiva hoy en día.
El cacao ha sido un cultivo tradicional dominicano. Actualmente el país cuenta con una superficie cosechada de 2.4 millones de tareas, entre las que se encuentran las de Native Paredes, ubicadas en el pueblo de Maguá, Castillo, Provincia Duarte, siendo esta provincia líder en Cacao.
Vende su producción a CONACADO quienes tienen altos niveles de exigencia. “Para cortarlo debemos utilizar instrumentos bien higiénicos, sacos limpios, el cacao negro o verde no va. No ponerle químico. Ni el saco ni el cacao pueden tocar el lodo y así una lista que cumplimos al pie de la letra. Esta y otras recomendaciones lo aprendemos en las escuelas de campo que ofrecen por comunidades y asociaciones. La idea es que el cacao sea totalmente orgánico porque así lo exige el mercado europeo que es a donde venden nuestro producto.
Yo pertenezco a varias asociaciones, entre ellas la Asociación San Rafael y presido el bloque # 8 en mi comunidad. He logrado ganarme el respeto de todos los productores, incluso se me consulta para validar que el cacao a exportar al mercado europeo, sea realmente orgánico”. Eso ayuda a que mi país sea considerado líder en exportación de productos orgánicos.
La sequía y el fenómeno del niño han mermado ligeramente la producción, pero con empeño y dedicación, su cosecha se ha mantenido en los 100 quintales. Paga los trabajos por ajustes o por día para la poda o limpieza de la finca, cuando hay corte y otros trabajos.