La industria de dulce criollo es rentable, por su alto margen de beneficio y bajos costos generales, pero sobre todo un público que demanda calidad y tradicionalidad en el gusto. Por eso la idea de Seferina, de dedicarse a la venta de dulces de maní, no fue descabellada. Hoy día genera entre 50 y 60 mil pesos semanales.
“Hace varios años, vivía en San Juan de la Maguana, mi hermana y yo no teníamos nada. Carecíamos de ingresos y necesitábamos generar recursos. Ella sabía hacer los dulces de maní y le pedí que me enseñara para venderlo y sobrevivir con eso. Comencé con poca producción y luego fui avanzando”, comenta Seferina.
Como toda una emprendedora inició fabricando y vendiendo poca cantidad, “hasta que un día un asesor de crédito me visitó ofreciéndome microcrédito y ahí comenzó todo. Con el primer préstamo compré más libras de maní para producir en mayores cantidades”.
Eso le permitió impulsarse, de un par de libras de maní que compraba a la semana, ahora adquiere varios sacos, e invierte gran parte de sus ganancias para suplir la demanda que ha generado su dulce, que es el preferido de la provincia y de otras zonas del país.
“El buen uso del microcrédito es lo que me ha ayudado a subir y mejorar mi negocio”. Empecé a visitar colmados de distintos pueblos y a colocar mi mercancía. Por mi buen trato, precio y calidad, ya ellos esperan a que yo les lleve el producto y no le compran a más nadie”.
Seferina alquila un auto para salir a distribuir su dulce al por mayor a una clientela fija de colmados ubicados en comunidades como Samaná, Las Terrenas, Rio San Juan, Gaspar Hernández, Moca, Salcedo, Tenares y Ranchito La Vega. Pero además tiene varios vendedores independientes que se surten de ella.
Tiene como plan a corto plazo adquirir un vehículo para llevar el producto hasta los distintos colmados en los diferentes pueblos. “También, me estoy organizando para contratar más vendedores y personal que ayude en la fabricación del dulce y así yo dedicarme a la supervisión y administración. Estoy gestionando una cocina industrial y una mesa en acero inoxidable para acomodarme más y poder producir a mayor escala.
Sé que aún soy un negocio chiquito, pero con el microcrédito y la reinversión seré grande.